Los alumnos de Infantil del CEIP Cierva Peñafiel y la Facultad de Educación de la Universidad de Murcia llevan tres años trabajando juntos en un proyecto colaborativo sobre dinosaurios. Sus tres gerentes, Salomé recio, Mª del Mar Sánchez e Isabel Mº Solano, cuéntanoslo.
Durante varios años se han desarrollado diferentes tipos de proyectos y experiencias compartidas entre estudiantes de diferentes lugares y edades que demuestran que el aprendizaje es más enriquecedor, divertido y motivador para todos los involucrados. De hecho, a medida que la universidad necesita que la escuela acerque la realidad a sus aulas, la colaboración entre los diferentes niveles educativos se hace cada vez más necesaria.
Este proyecto ha sido realizado por un grupo de 25 profesores de educación infantil y secundaria de la Universidad de Murcia, especialmente en el ámbito de los recursos materiales y las TIC para la docencia. Es una experiencia que duró los tres años de un ciclo infantil completo (de 3 a 6 años).
El objetivo era que tanto los estudiantes universitarios como los de párvulos desarrollaran una variedad de habilidades. El primer caso fue sobre motivarlos a aprender, seleccionar, diseñar, implementar y evaluar recursos educativos. Los más pequeños, por su parte, aprenderían a trabajar en grupo, a discutir y hablar en público, desarrollar el lenguaje oral, ampliar vocabulario, respetar las reglas y tener criterios propios de mayor autonomía y desarrollo personal a alcanzar.
Curso 2013-14
Los niños de 3 años grabaron un video que enviaron a los alumnos pidiéndoles que hicieran un video sobre monstruos (tema que fue elegido democráticamente entre todos los pequeños). A partir de ese momento, los universitarios comenzaron a hacer sus propias paradas utilizando la técnica de stop motion. Todo lleno de fantasía, movimiento, color, música y creatividad.
Mientras realizaban estos videos en la universidad, en la clase infantil escucharon sobre monstruos, oídos, ojos y bocas, colores, formas y tamaños, sentimientos y sentidos. Gracias a este proyecto, se ha absorbido y disfrutado todo un mundo de conceptos de aprendizaje. Cuando los alumnos de la escuela terminaron, los publicaron en Internet para compartirlos con los niños y otros internautas interesados. Al final, los escolares tuvieron que elegir un ganador por el que todos votaron.
Durante este proceso, la clase de 3 años realizó en paralelo otras actividades que también se incluyeron en el proyecto, como el estreno de la película ‘Los trapos en la selva arcoíris’ como parte del plan audiovisual Tribe 2.0, que hemos sido parte durante años. En esta ocasión, acudieron al cine junto a sus compañeros de 4 y 5 años así como en 1º y 2º de primaria y fueron apadrinados por los alumnos del 2º curso de formación docente, que fue una oportunidad para intercambiar ideas personalmente. con todos los miembros Trabajaron juntos.
Finalmente, los niños invitaron a los ganadores del video a visitarlos en el colegio y recoger su premio: un monstruo hecho por niños a partir de material de desecho.
Curso 2014-15
Cuando los niños tenían 4 años, tuvieron una videoconferencia con sus “amigos” de la universidad. Hablaron en vivo durante más de media hora, terminando con una solicitud de videos sobre dinosaurios, mientras que los docentes les pedían que les escribieran una historia sobre el mismo tema. Apenas dicho que hecho, mientras los futuros maestros desarrollaban y difundían sus videos para que los niños los evaluaran, crearon la trama, hicieron las ilustraciones y grabaron la historia, incluidos dos dinosaurios en realidad aumentada.
Curso 2015-16
Como parte de esta estrecha colaboración entre la universidad y la escuela, decidimos que los niños de ya 5 años tomarían el tranvía hasta la universidad para dar una conferencia y mostrar sus experiencias con la robótica, los códigos QR y la realidad aumentada. Explicaron de forma espontánea y natural e hicieron de la sala de reuniones de la Facultad de Educación un lugar lleno de emoción, alegría, aprendizaje y magia.
Con esta iniciativa, hemos completado un proyecto que duró tres años y ha ayudado a que grandes y pequeños se conozcan. Pudieron crear, expresar, compartir y crecer y demostrar que es posible superar las barreras tradicionales entre escuela y universidad y que se pueden realizar interesantes actividades conjuntas con ilusión y entusiasmo, en las que incluso nosotros como docentes aprendemos. Haber tenido la oportunidad de estar en contacto unos con otros, utilizando todo tipo de materiales, recursos y herramientas, desde materiales de desecho hasta TIC, para compartir emociones y percepciones nos parece una forma ideal de aprender mientras disfrutamos del siglo XXI.
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