Ramón Tena y Ángela Jurado INTEFReflexionan sobre la metodología de la clase en orden inverso y sugieren algunas herramientas para empezar a practicar.
¿Cuántas veces hemos escuchado en un aula que no me lo repito como un loro? Está claro que no es suficiente que los estudiantes memoricen el plan de estudios e incluyan en el examen, ya que tratamos de hacerlo comprensible, internalizado y reflexivo para aprender los nuevos conocimientos de una manera significativa. El desafío es despertar el interés de cada estudiante con sus diferentes habilidades cognitivas.
Como resultado, surgieron nuevos métodos de enseñanza, como el aula invertida, cuyo objetivo original era expandir el aprendizaje a espacios extracurriculares para atender a los estudiantes que no habían asistido a clase. Para ello, decidieron revertir los roles en el aula y darles a los escolares todo el estatus a través de videos grabados. Esto permitió a los estudiantes verlos fuera del aula y luego discutirlos en clase. Y los resultados superaron con creces los objetivos.
La discusión se convierte en el motor del vehículo que organiza la clase del día, y al mismo tiempo es posible atraer la atención y motivación de los alumnos que ahora lideran el desarrollo de la clase. Luego, cuando se invierten las obligaciones, la teoría se traslada a espacios extracurriculares y qué tareas o deberes se convirtieron en el contenido de la jornada. Pero, ¿qué deben hacer los profesores para implementar este nuevo formato didáctico?
Creando entornos virtuales de aprendizaje
Dado que trabajamos con nativos digitales que están acostumbrados a todo tipo de dispositivos tecnológicos, es casi imperativo utilizar las TIC. Por ello, necesitamos crear entornos virtuales de aprendizaje que sirvan de plataforma donde se puedan recolectar todo tipo de videos (YouTube o Vimeo), podcasts (Ivoox) y lecturas digitales (Issuu o Scribd) de manera ordenada y precisa. Gracias a las habilidades de los alumnos, la experiencia demuestra que también pueden ser constructores de conocimiento, cuyos propios videos son grabados y compartidos con otros compañeros, creando al mismo tiempo un gran banco de recursos que les será de utilidad para futuros cursos (en este enlace ) por Symbaloo hay una recopilación de herramientas).
Pero, ¿es este método practicable en España? Esto no solo es factible, sino que se recomienda ya que contamos con un plan de estudios oficial que, entre sus competencias clave, advierte de la necesidad de mejorar el desarrollo de competencias en ciencia y tecnología. De hecho, actualmente el MECD, a través del INTEF, lleva años comprometido con la implementación de las TIC en el aula y aboga por el reciclaje constante del docente al que asigna planes de estudio actualizados.
Involucrar a las familias
Sin embargo, al confiar en el aula invertida e integrarla activamente en el uso diario de las TIC, también estamos alentando a las familias a involucrarse en la educación de sus hijos, ya que dejan de ser solo un testigo para convertirse también en una parte creativa del aprendizaje. Porque a la hora de reservar los contenidos sencillos para el hogar, en muchos casos los niños pedirán la ayuda de familiares, y esto implica un seguimiento periódico de su trabajo en la escuela. Sin olvidar los beneficios de comunicarse directamente con el profesor a través de Internet, ahorrará las horas o días que las familias dedican a asistir a las reuniones en su trabajo.
De esta manera, el diálogo y la comunicación son los medios para estructurar esta estrategia educativa, que ayudará a nuestros estudiantes en el futuro a través de la palabra a construir una sociedad que sea capaz de resolver conflictos verbalizando sus opiniones.
En definitiva, pasar las páginas en clase favorece un aprendizaje más flexible y completo, ya que no se limita al contenido teórico de las asignaturas, sino que también incluye otras habilidades transversales como la alfabetización digital, la autonomía y la iniciativa.


