Estudios como los llevados a cabo por psicólogos de la Universidad de Goldsmiths en Londres confirman que los perros responden con empatía a las emociones humanas y buscan consuelo físico como consuelo. Además, el aprendizaje a través de la interacción directa con los animales aporta varios beneficios.
Partiendo de esta idea y teniendo en cuenta que estamos comprometidos con el desarrollo conjunto de habilidades y corazones en nuestro centro, lanzamos el proyecto “Patty, otra maestra”, que forma parte de la educación infantil.
¡Un perro como maestro!
Trabajamos con un Labrador Retriever de cinco años que ha sido adiestrado como perro señal y como perro adiestrador desde el curso 2015-2016. Su nombre es Patty y fue capacitada por la Fundación CANEM para trabajar con estudiantes con necesidades educativas especiales. Eso es exactamente por lo que vino a nuestra escuela. Su presencia y contacto con el perro facilitan la enseñanza sobre la importancia de las relaciones con otros seres vivos, el respeto por la naturaleza y enriquecen cualquier experiencia de aprendizaje.
A partir del año siguiente, luego de repasar los beneficios de tener alumnos con diversidad funcional, consideramos oportuno trasladar gradualmente a Patty a todas las aulas del jardín de infancia para reforzar los conceptos de esta fase. El proyecto comenzó con algunas sesiones con el objetivo de lograr un ajuste bidireccional.
Educar en emociones
Entonces decidimos cambiar su trabajo a la educación emocional. Entonces, con la ayuda de un maestro, enseñó a los estudiantes cómo lidiar con sus sentimientos en diferentes situaciones:
- Reconoce las emociones positivas y negativas en los demás y en ti mismo Para hacerlo posible utilizamos la historia ‘El monstruo de los colores’ en la que, con la observación activa de Patty, identificaste los rasgos faciales asociados a cada emoción. Es un ejercicio de observación para la autoconciencia.
- Controla el miedo y la aceptación de las emociones. Al observar al perro perdiguero, los niños descubren trucos para controlar y expresar emociones que a veces no pueden manejar.
- Trabajo en el autocontrol y el pensamiento positivo. En las sesiones semanales de atención plena, el papel de Patty es “anclar” a los estudiantes para que aprendan el autocontrol y las estrategias para reconocer y modificar las emociones negativas.
Además de su presencia en las lecciones de educación emocional, Patty también es una motivadora para la introducción de temas, proyectos y contenidos de aprendizaje transversales. Es un recurso social durante los descansos, especialmente para aquellos estudiantes que tienen más dificultades para conectarse con sus compañeros.
Utopías educativas asociativas


