Mercedes Chicano Clavero, educadora y profesora de educación sin fines de lucro del Centro Integrado Reina Victoria Eugenia de Melilla, comparte las conclusiones de su estudio de las emociones a través de la interpretación de dibujos infantiles.
No es lo mismo analizar un dibujo que interpretarlo. La interpretación es el resultado y la síntesis del análisis. Al dibujar, el niño representa la conciencia, pero sobre todo el inconsciente, que, según los expertos, determina nuestras acciones diarias.
Dibujos de Aitor
Con eso en mente, me gustaría presentaros a Aitor, un niño que, con tan solo cuatro años, dibuja con gran creatividad. Empezó dibujando en una pizarra magnética, luego en papel, y ahora incluso lo hace en el suelo del patio de la escuela.
En unos meses pasó de garabatos desordenados a garabatos con nombre. Mucho antes de los dos años, se podían distinguir perfectamente rostros, siluetas y partes del cuerpo, huellas que son propias de una edad avanzada.
Desde el punto de vista educativo, las etapas preesquemática y esquemática se mezclan casi desde el inicio de sus creaciones. Además, el uso de los colores es correcto y siempre se deja guiar por sus emociones, mostrando en todos sus dibujos su estado de ánimo, su dimensión del mundo y su realidad.
Líneas con criterio
A medida que observa más de cerca su trabajo, los números en la parte superior del papel muestran que está listo para aprender más. Mientras dibuja en el centro, muestra su deseo de aprender y que está abierto a todo tipo de experiencias, relajado y vivo en el momento presente.
Usar el color naranja o amarillo significa que te encanta ser el centro de atención, te exiges mucho y muestras mucha fuerza de voluntad. Finalmente, los círculos en las imágenes simbolizan que estás dibujando lo que ya sabes.
Todos venimos a este mundo con un regalo. Si lo descubrimos desde la infancia, podemos empoderarlos y animarlos a cumplir su sueño, e incluso empujarlos a que lo conviertan en su trabajo y forma de vida.


