El concepto de reacciones químicas es difícil de entender, sobre todo porque el alumno ve que se aleja de su realidad a pesar de que su vida diaria está llena de ella. La principal dificultad es que no “ven” lo que está sucediendo y, a menudo, no lo interpretan correctamente. Entonces, un juego puede ser la solución.
El que creamos se basa en la manipulación de ladrillos de Lego para construir reacciones químicas cercanas y resolver problemas que involucran cálculos estequiométricos simples. El juego es de naturaleza manipuladora pero ha sido adaptado a un juego de cartas para que cualquier profesor que lo desee pueda utilizarlo aunque no disponga del material especificado.
Varias expectativas
Es aprendizaje basado en juegos (GLA), ya que es posible aprender mientras se desarrolla el juego. Se dice que el alumno:
- Descubra que en una reacción química, el número de tipos individuales de átomos es el mismo antes y después.
- Identificar y representar los reactivos y productos de una reacción química.
- Manipula una reacción química para garantizar que se produzca un reordenamiento de los átomos, rompiendo ciertos enlaces químicos y formando otros nuevos.
- Evaluar la importancia de ajustar una ecuación química para que el número de átomos permanezca constante (la materia no “desaparece”).
- Realice cálculos estequiométricos con número de moles, gramos, volumen, etc. de la acumulación y el cese de una reacción química.
¿Cómo jugar?
Primero, se elaboraron los materiales exactos para desarrollar el juego: Reglas del juego, Usos, Bolsas con componentes (numeradas del 1 al 16 y con diferentes partes), Tarjetas de extracto bancario, Tarjetas de solución, Archivo para el estudiante.
Hay varias formas de utilizarlo, aunque la más habitual es distribuir una tarjeta de extracto bancario a cada grupo (hay 16 en total). Contiene la reacción química no coincidente y una foto de los componentes contenidos en la bolsa, así como un problema por resolver. De esta manera los estudiantes tienen que ajustar la reacción química y trazarla con las partes provistas (si no las tienen pueden dibujarlas también), resolver el problema y completar el formulario del estudiante. Al final, el docente les entrega la correspondiente carta de solución y se corrigen ellos mismos, prestando atención a posibles errores y evaluando el número de puntos obtenidos gracias a la rúbrica dada.
En nuestro caso, se ha demostrado que este juego puede motivar a nuestros alumnos a participar en la adaptación de ecuaciones químicas y la resolución de problemas. El ambiente de trabajo y la concentración fueron altos, lo que generó cooperación entre los miembros de los grupos cooperativos y se ayudaron mutuamente a resolver problemas. Los estudiantes disfrutaron, aprendieron y fueron evaluados de una manera diferente y divertida.


