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Cómo y por qué debería implementarse el mindfulness como tema en la educación secundaria

Índice

La edad escolar es un momento privilegiado en el que se hacen visibles las actitudes y habilidades que darán forma al futuro adulto. Por ello, necesitamos transformar las aulas en espacios de crecimiento y bienestar para alumnos y docentes, donde a través de la experiencia diaria aprendan a comprenderse a sí mismos, a distanciarse de sus pensamientos y emociones, a manejarlos, a ser más compasivos con ellos mismos sean. y con los demás y descubrir sus fortalezas y talentos.

La atención plena y la compasión son dos herramientas esenciales que se ha demostrado científicamente que son beneficiosas para desarrollar estas actitudes y habilidades, así como para mejorar las capacidades de liderazgo del cerebro, aumentar el bienestar y reducir la reactividad emocional.

Un tema sobre la atención plena y la crianza emocional

Para llevarlo a la práctica, creamos la asignatura “Mindfulness como asignatura” aprobada por el Ministerio de Educación, que estoy autorizado a diseñar e impartir en el IES Francisco Javier de Burgos de Motril. Somos pioneros ya que hay muy pocos centros en España que ofrezcan temas similares.

En esta asignatura, que es optativa y que impartimos en el primer año de la ESO, además de la regulación emocional, trabajamos habilidades como la atención sostenida, la conciencia de pensamientos, emociones, cuerpo y sentidos, valores como la compasión o gratitud, manejo del estrés o autoestima. En resumen: trabajamos la autoconfianza y las habilidades para la vida.

A esta edad, los niños experimentan una serie de cambios físicos y neurológicos, como: B. circuncisión neural, sobreexcitación de la amígdala o una serie de cambios hormonales que conducen a respuestas emocionales que ellos mismos no comprenden. También desarrollan una gran necesidad de aceptación de los demás y son muy sensibles a las opiniones a medida que desarrollan su propia imagen. También están sobreexcitados y dispersos.

En esta etapa crucial surgen comportamientos y actitudes que pueden persistir y en los que el 75% de los trastornos mentales como la ansiedad o la depresión son falsos y que se manifiestan en la edad adulta.

Con todos estos problemas, es muy importante, gracias al mindfulness como asignatura, ayudarles a desarrollar hábitos mentales saludables y fortalezas que les permitan ponerse en contacto consigo mismos y afrontar situaciones estresantes a las que se enfrentarán durante el resto de la jornada. sus vidas. ¿Un ejemplo? Pruebas de selectividad que ejercen mucha presión sobre los estudiantes.

La metodología que llevamos a cabo es totalmente vivencial y práctica, siendo el alumno el protagonista del proceso. Por tanto, un aspecto en el que nos centramos es el desarrollo de la atención plena. Es un recurso de aprendizaje básico y no se les enseña cómo usarlo en el plan de estudios normal. Aquí aprenden a centrar su atención no solo en los hechos externos sino también en su ser interior, a tomar conciencia de sí mismos y en consecuencia a hablar de las sensaciones, emociones o pensamientos que les atacan. Este es el primer paso para una adecuada gestión personal.

¿Cómo se está desarrollando en el aula? Silencio mágico, juegos y compasión

No es necesario que el aula esté en silencio, sino que el alumno desarrolle su capacidad para mantenerse enfocado, ser consciente de su propia atención y de lo que está haciendo su mente.

Para ello, utilizamos técnicas como el silencio mágico, los gongs y campanas, la esfera de la respiración, la botella de la calma, meditaciones de atención al cuerpo, sonidos, pensamientos y emociones. También es importante darle un toque lúdico a este contenido y para eso lo disfrutamos Juegos como la bomba silenciosa, el leñador, dinámicas de grupo y videos. Se trata de establecer un hábito porque cuanto más practiques, mejor.

Otro aspecto importante es la compasión. Enfocarse en uno mismo es el camino hacia la autoaceptación, un cambio en el diálogo interno dañino que normalmente tenemos, la constante comparación con los demás, o el hábito de juzgarnos como personas inadecuadas. Este valor cambia radicalmente el entorno del aula. El objetivo es que vean a la humanidad en el otro, la semejanza. Cuando sienten empatía, ya no quieren hacerse daño porque descubren lo que los conecta y no lo que los divide. Por lo tanto, la relación es mucho más amorosa, conecta de corazón a corazón y así crea un ambiente óptimo para aprender y vivir. Además, no olvidemos que la neurociencia sugiere que un estado emocional equilibrado es esencial para el aprendizaje.

Trabajamos la compasión a través de meditaciones para cultivar la compasión y el aprecio, es decir, nos enfocamos en las cualidades, no en los defectos, mejoramos el contacto físico, compartimos aspiraciones y sueños; y dar lugar a diálogos personales que creen objetivos comunes.

Compártelo con el resto de la comunidad educativa

También vamos a otras clases para practicar con interacciones. Y para hacer conexiones con sus familias y la comunidad, nos visitan abuelos y personas de la ciudad que tienen un aprendizaje vital que aportar.

Nuestra visión se centra en el mindfulness como una asignatura que forma parte del centro educativo y no como algo que solo se aplica en una asignatura en particular. Hay muchas formas de integrarlo en el currículo de otras asignaturas, como lo hacemos en nuestro centro: Trabajamos textos y meditaciones en lengua o en asignaturas de lengua y, entre otras cosas, tomamos conciencia del cuerpo en las clases de educación física.

En definitiva, debemos recordar que con esta asignatura estamos dando a los alumnos un regalo de por vida y que los docentes son los mayores beneficiados ya que tenemos la oportunidad de crecer personalmente y acompañarlos a ser felices.

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