cropped-pngwing.com_.png

7 cosas que hacen los profesores que matan la creatividad

Índice

La creatividad Consiste en correr riesgos y, por tanto, requiere un cierto entrenamiento emocional. Si como escuchas eso Se entrena la creatividad. Es cierto que hay personas que casi naturalmente están muy integradas con esta habilidad; Pero sobre todo, dado que salimos victoriosos de los desafíos que hemos enfrentado, Incrementar nuestra confianza en nosotros mismos y afrontar nuevos retos.

Por ello, es importante que los adultos –y profesores y padres en particular– comprendan que nuestro papel es fundamental en el desarrollo de la creatividad en los niños, y que la creatividad, así como algunas prácticas que son muy positivas, son potenciadas. no lo son en absoluto.

¿Te gustaría saber qué prácticas solemos practicar en el colegio que matan la creatividad de nuestros alumnos? Sigue leyendo.

1. No omita la agenda de vez en cuando

¡Qué locura dirás! Los planes son buenos, nos ayudan a organizarnos y lograr algunas metas. pero recuerda, si no los contienen, no valen nada Motivaciones e intereses De tus alumnos. ¡Presente las preocupaciones e ideas de sus estudiantes todos los días!

2. Haga lo mismo con el plástico (u otros materiales).

La educación plástica nos invita a crear y divertirnos y a poner en práctica nuestras habilidades desde el minuto 0. Sin embargo, por costumbre solemos pedir a nuestros alumnos que repliquen modelos que ya les dan los profesores, es decir, que hagan todo igual y de la misma forma: “Hoy todos hacemos una manzana con plastilina”, “Hoy tenemos que únete a Pintar acuarelas ”.

Con esta práctica evitamos su creatividad en la resolución de situaciones y les negamos la oportunidad de conocerse mejor a sí mismos. Digámoslo de esta manera: “¿Por qué no buscas una manera de expresar cómo te sientes hoy?” “¿Qué tal si hoy me muestras algo que realmente te guste: puedes usar cualquier técnica que quieras?”

3. No le dé el mismo valor a todas las inteligencias y asignaturas

Muchas asignaturas prácticamente han desaparecido de nuestros planes de estudio para dar preferencia a otras. El caso más claro es el de las humanidades, por lo que nuestros alumnos casi no tienen contacto con determinadas áreas como la danza, el cine, el teatro o la poesía. Este es un obstáculo para que nuestros pequeños descubran y experimenten con sus propios talentos.

4. No recompense la iniciativa y el espíritu empresarial

¿Cuándo fue la última vez que otorgó la iniciativa? Si alguno de sus alumnos tiene dificultades para encontrar una solución alternativa o va más allá de lo estrictamente necesario, ¡márquelo! Es importante que les recuerde a menudo que no todo tiene que hacerse de la misma manera y que todos deben encontrar sus propias “formas” de hacer las cosas.

5. No hables de emociones

Como decía al principio del artículo, la creatividad se basa principalmente en asumir riesgos. Para correr riesgos hay que confiar en uno mismo y tener una buena autoestima. Los niños necesitan las palabras de aliento y cariño de sus hablantes para ganar confianza en entornos con los que no están familiarizados y así superar sus miedos sobre nuevos temas o contenidos.
Por lo tanto, es importante que los maestros (y los padres) presten atención a cómo se sienten nuestros estudiantes y les brinden un espacio para que se expresen. Darte cuenta Algunas ideas que se pueden hacer en la escuela.

6. Dale demasiada importancia a los errores

Cuando nuestros estudiantes cometen un error con su tarea, nuestra respuesta automática es corregirlos y hacerles saber dónde fallaron. Por supuesto, es bueno detectar errores para cambiarlos y seguir adelante. Sin embargo, también es importante que les recordemos cuánto han aprendido, en qué son buenos y los esfuerzos que hacen todos los días. A veces este último mensaje está más diluido, no ponemos tanto énfasis en el anterior, y esto no es justo para el niño. Teniendo esto en cuenta, destacamos, por ejemplo el método de la pluma verde esto resalta los éxitos más que los errores.

7. No hay tiempo para proyectos personales.

El calendario es ajustado, pero … ¿por qué no dejar un tiempo para que los alumnos puedan desarrollar sus propios proyectos? Dicho esto, si sientes curiosidad por los insectos o te apasionan los trenes, es genial tener un tiempo semanal para que hagan una investigación dirigida por un adulto o su instructor. La curiosidad y la autoconciencia son, en última instancia, la base de la creatividad.

Rocío López Valdepeñas es docente especialista en innovación educativa y emprendimiento.

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email
Print
Scroll to Top